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Fotos de Boda en Aldea de Santillana

Boda en Aldea Santillana: fotografía entre naturaleza y arquitectura

Hay lugares para celebrar una boda que son bonitos y otros que, además, tienen personalidad. Aldea Santillana pertenece claramente al segundo grupo.

La primera vez que trabajé allí me llamó la atención precisamente eso. No es la típica finca de bodas en la que todo gira alrededor de un jardín y un salón. Aquí vas pasando de un espacio a otro y continuamente encuentras algo diferente: piedra, vegetación, habitaciones con mucha personalidad, torreones, patios y rincones que funcionan especialmente bien para hacer fotografías.

Fotografiar una boda en Aldea Santillana

Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana

Una de las cosas que más me gustan cuando fotografío una boda es no tener que fabricar las imágenes.

Hay espacios donde tienes que buscar muchísimo para encontrar un fondo limpio o una buena luz. En Aldea Santillana sucede bastante lo contrario. La propia arquitectura te va dando posibilidades durante todo el día.

Puedes hacer una fotografía muy abierta enseñando el lugar y unos metros después encontrar un rincón completamente diferente para hacer algo mucho más íntimo.

Eso hace que un reportaje tenga variedad sin necesidad de llevar a los novios de un lado para otro durante una hora.

Y para mí eso es importante.

Una boda está para disfrutarla, no para desaparecer del cóctel mientras el fotógrafo intenta conseguir cincuenta fotografías distintas.

Los preparativos también forman parte de la boda

Preparativos de boda en Aldea Santillana
Preparativos de boda en Aldea Santillana
Preparativos de boda en Aldea Santillana

Me gusta empezar los reportajes antes de la ceremonia.

Es probablemente una de las partes más tranquilas del día y, al mismo tiempo, una de las que más cosas cuenta.

El vestido esperando, los últimos detalles, los padres entrando y saliendo de la habitación, amigos intentando quitar tensión, alguien preguntando por quinta vez dónde están los anillos…

Todo eso forma parte de la boda.

Las habitaciones y estancias de Aldea Santillana funcionan especialmente bien para fotografiar estos momentos porque tienen personalidad propia y permiten incluir parte del espacio dentro de las imágenes.

No busco únicamente una fotografía bonita del vestido o de los zapatos. Intento contar lo que estaba pasando alrededo.

Una arquitectura que hace que las fotografías sean diferentes

Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana
Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana
Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana

Aldea Santillana tiene algo difícil de encontrar en otras fincas de Madrid: una arquitectura muy reconocible.

Hay zonas que recuerdan a pequeños palacios, construcciones de piedra, torreones, patios y jardines que hacen que el lugar tenga una estética bastante particular.

Siempre he dicho medio en broma que algunos rincones tienen un punto entre Gaudí y un escenario de película.

Y fotográficamente eso es una maravilla.

Puedes trabajar con las líneas de los edificios, utilizar puertas y ventanas para encuadrar a la pareja o simplemente alejarte y dejar que la arquitectura tenga también protagonismo.

Porque las fotografías de una boda no deberían enseñar solamente quién estaba allí.

También deberían recordar dónde sucedió todo.

Los jardines de Aldea Santillana y la luz

Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana
Fotos de pareja en los jardines de Aldea Santillana

La naturaleza tiene muchísimo peso dentro de la finca.

Los jardines permiten trabajar de una forma completamente diferente a los espacios de piedra y eso ayuda a que el reportaje vaya cambiando visualmente durante el día.

Pero, por encima de todo, está la luz.

Cuando hago una sesión de pareja intento buscar primero una buena iluminación y después el escenario. Si puedes juntar ambas cosas, mucho mejor.

En Aldea Santillana hay bastantes posibilidades para hacerlo.

No hace falta complicarlo demasiado.

Un pequeño paseo, diez o quince minutos juntos y aprovechar el momento en el que la luz empieza a bajar suele ser más que suficiente.

Prefiero eso a una sesión llena de poses.

Os doy alguna indicación cuando hace falta, busco dónde colocaros y después dejo que habléis, caminéis o simplemente estéis juntos.

Normalmente las fotografías que más funcionan salen precisamente cuando dejáis de pensar en la cámara.

Una boda no son solamente los novios

Fiesta de boda en Aldea Santillana

Esta es probablemente una de las partes que más ha cambiado en mi forma de fotografiar bodas con los años.

Antes pensaba muchísimo en la fotografía perfecta de la pareja.

Ahora sigo buscándola, claro, pero estoy mucho más pendiente de todo lo que ocurre alrededor.

La cara de un padre durante la ceremonia.

Un amigo viendo llegar a la novia.

Los abuelos.

Un abrazo durante el cóctel.

La persona que está llorando dos filas más atrás mientras vosotros no os habéis dado ni cuenta.

Eso también es vuestra boda.

Por eso durante la ceremonia y el cóctel intento moverme bastante, pero intervenir muy poco.

Quiero que cuando veáis las fotografías unos años después descubráis incluso cosas que aquel día no llegasteis a ver.

Del cóctel a la fiesta

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Cuando termina la ceremonia cambia completamente el ritmo.

Durante el cóctel empiezan a suceder pequeñas historias por todas partes. Los novios ya están más relajados, los invitados vuelven a encontrarse y empiezan esos momentos que nadie había preparado previamente.

Aquí intento pasar bastante desapercibido.

No necesito pediros constantemente que miréis a cámara ni juntar a la gente cada cinco minutos.

Prefiero fotografiar lo que está pasando.

Después llega el banquete y finalmente la fiesta, donde cambia otra vez la manera de trabajar. Aparece el movimiento, las luces, la gente pierde definitivamente el miedo a la cámara y todo se vuelve un poco más imprevisible.

Y ahí suelen salir algunas de mis fotografías favoritas.

Un reportaje de boda que recuerde realmente vuestro día

Después de muchos años fotografiando bodas tengo bastante claro qué quiero entregar a una pareja.

No quiero solamente una colección de fotografías perfectas.

Quiero que exista una historia.

Que aparezca Aldea Santillana y se reconozcan sus espacios, pero que dentro de diez o veinte años lo importante sigáis siendo vosotros y las personas que estuvieron aquel día.

Por eso mezclo fotografías amplias del lugar con momentos muy pequeños.

Arquitectura y gestos.

Luz y movimiento.

Fotografías cuidadas y otras que duran apenas una fracción de segundo.

Al final, todas juntas son las que consiguen que una boda vuelva a tener sentido cuando pasa el tiempo.

¿Os casáis en Aldea Santillana?

Si estáis preparando vuestra boda en Aldea Santillana y buscáis un fotógrafo de bodas en Madrid que trabaje de una manera natural, podemos hablar tranquilamente de cómo habéis organizado el día.

Antes de una boda me gusta conocer los horarios, dónde os vais a preparar, cómo será la ceremonia y qué personas son especialmente importantes para vosotros.

Después, el día de la boda, quiero que os olvidéis bastante de mí.

Vosotros tenéis una cosa mucho más importante que hacer: disfrutar.

Si queréis conocer mi manera de trabajar como fotógrafo de bodas en Madrid, podéis ver otros reportajes completos o escribirme para comprobar si tengo disponible vuestra fecha.

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